El diario de una vida y una vida en un día de diario

¡Por fin! Fue lo primero que pensé al oír la radio la noticia de que habían dado el Premio Nobel de Literatura a Doris Lessing. Por fin reeditarán todos esos libros que llevo tantos años buscando.

Dicen que le han dado el premio por su “capacidad para transmitir la épica de la experiencia femenina y narrar la división de la civilización con escepticismo, pasión y fuerza visionaria”, supongo que en todo esto estará incluido el haber escrito “El cuaderno dorado” que, aunque fue considerada la biblia del feminismo, se trata de una de las obras más comprometidas del siglo XX, en la que se abarcan temas tan diversos como la guerra de sexos, el estalinismo, la experiencia sexual, la neurosis, la situación colonial o el racismo.

Todo ello a lo largo de cinco episodios en los que se intercalan los cuadernos secretos de cinco colores diferentes en los que escribe Anna Wulf, la protagonista. En el negro Anna apunta lo relacionado con su vida como escritora en África, en el rojo habla de la actualidad política, en el amarillo sobre su propia vida, el azul es un diario y, como síntesis de todos los otros, en el dorado Anna consigue finalmente unir toda su identidad que se ha mostrado desmembrada en los otros cuadernos.

Espero con impaciencia las próximas reediciones de las antiguas obras de Lessing, casí de la misma manera que la versión en español de su reciente novela, la cual parece que se llamará “La hendidura”, qién sabe.

Pero no nos quedemos ahí ya que, auque por cultura intento leer a todos los grandes, que son muchos y buenos, por amor estoy leyendo al resto que no son menos ni peores. Y aunque haya veces que pueda parecer un drogadicto sin cura, creo que he elegido la menos perniciosa y la mas agradecida de todas: la lectura.

Dice su reseña de la contraportada que “La Camisa” es una comedia urbana y nostálgica sobre los sueños que nos permiten terminar el día con una sonrisa.

Un joven arquitecto de provincias residente en Moscú querría declarar su amor a la chica de la que acaba de enamorarse. Pero para ello tendría que esquivar, durante un largo día, las pequeñas trampas cotidianas: los negocios que lleva entre manos, la inoportuna visita de un buen amigo y la incómoda, artificiosa y entrañable ciudad de Moscú, diseñada atolondradamente para otras cosas, pero en la que al fin y al cabo todavía se puede practicar el ensueño del amor y la amistad.

Sin duda en está primera obra del escritor ruso Yevgueni Grishkovets ha conseguido hacerme disfrutar de lo lindo a lo largo de las 300 páginas que narran un día cualquiera en la vida de Sania en la ciudad de Moscú, algo qu no consiguió hacer James Joice en las 900 páginas de un día cualquiera en la vida de Leopold Bloom en Dublín.