Si vuelven a presentarse volverán a ganar
Eligen fomentar la pertenencia ciega y no la ciudadanía electiva, la mitología y no el conocimiento histórico, el narcisismo quejumbroso y exigente y necesitado siempre de halago y no la responsabilidad, el clientismo y no la soberanía cívica, la grosería disfrazada de autenticidad y no la educación la imagen y no la sustancia. Dejar que se desgrane la educación o fomentar abiertamente la ignorancia les permiten difundir mentiras y leyendas sin miedo a que les refuten. El sectarismo político les asegura lealtades a adhesiones mucho más firmes que el asentimiento nacional. Se trata de ser de un partido como ser de una raza o de una tierra originaria, de ser de izquierdas o de derechas con la misma furia con la que se era católico o protestante en las guerras de religión del siglo XVI. "El lenguaje político -dice Orwell- está diseñado para hacer que las mentiras suenen a verdades y que sea respetable el crimen". Asesinos confesos regresan a su pueblo al salir...