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Mostrando entradas de noviembre, 2011

Confesarse por haber comido

Cualquier manifestación artística, desde la música en sus múltiples facetas hasta las plásticas de todo tipo, incluyendo igualmente el cine, los libros, los deportes y las demás manifestaciones culturales -y claro, el sexo y el erotismo, cuando los consideramos independientemente del acto meramente reproductivo-, todo esto supone la existencia de fuentes de placer complementario que hacen que nuestra vida sea mucho más soportable. La gastronomía cumple así una función social que va ligada a su función cultural, recreativa, quizá tan importante como la literatura o las artes. Su objetivo no es más que proporcionarnos placer, en sentido amplio. Lo cual sólo puede ser bueno a poco que uno tome conciencia de que tarde o temprano la vida tiene que terminarse, mientras eso llega, pasémoslo lo mejor posible... Carpe diem, dirían los latinos. Ante esta filosofía hedonista de la vida -que algunas escuelas de pensadores griegos defendieron con ardor, especialmente lo epicúreos-, los represores...