TRIBALL - Historia de un arrio emblemático

Lo que hoy denominados Triángulo Ballesta (triBall), espacio delimitado por las calles Gran Vía, Fuencarral y Corredera Baja de San Pablo, históricamente ha ido configurándose por un entramado social variopinto, clases populares junto a cierta nobleza, dando lugar a un paisaje de casas vecinales, grandes edificios y casonas, e instituciones religiosas, administrativas y educativas que allí se afincaron.

MODELO DE REGENERACIÓN URBANA
A pesar de su emplazamiento en pleno corazón de la ciudad y a escasos metros de la Gran Vía, esta zona parecía querer existir a espaldas a esta gran avenida comercial. No obstante, a estos años de convivencia con el abandono han sobrevivido establecimientos de gran calidad como los restaurantes Casa Perico, La Tasquita de Enfrente, la tienda de modelismo Model Reina o la droguería Manuel Riesco, entre otros.

triBall nació con el afán de revitalizar una zona emblemática del centro de Madrid y convertirla en un barrio comercial y cultural importante y singular a través de la reactivación de su pasado tejido comercial que favorezca, a su vez, la vida de barrio pero conservando cuidadosamente su historia y su sabor añejo y preocupándose y concienciando a comerciantes y vecinos sobre buenas prácticas medioambientales. Los locales de alterne y también los que permanecieron largo tiempo abandonados se están convirtiendo poco a poco en atractivos y curiosos establecimientos que han elegido decididos emprendedores para desarrollar su actividad creativa en este barrio tan castigado.

Junto a los sólidos comercios que han sobrevivido durante estos años a la desidia, ahora podemos encontrar tiendas, entre otras muchas, de moda como Dolores Promesas, con identidad y personalidad propia; Cuplé, de diseño y fabricación de calzado y complementos de piel para mujeres amantes de la moda; Kling, una firma de tendencia a precios asequibles; Laga, donde desarrollan un ‘look total’ creando ropa, accesorios y bisutería; o Chido Guey, que importa camisetas directamente de México y donde siempre hay algún evento o exposición de artistas noveles o incluso de alguna ONG. Hay zapaterías como Consuela, dedicada al mundo de las deportivas de marca; Xana, tienda de bisutería donde realizan ‘in situ’ las piezas en cerámica y vidrio que ellos mismos diseñan; Mercado de la Plata, donde los originales complementos de este metal se venden al peso; Sweet Velvet, dedicada a la cosmética y perfumería exclusiva, trayendo productos de todo el mundo que no se pueden encontrar en otro
lugar de Madrid; o Kikekeller, creatividad en velas y diseño interior.

Se han instalado locales destinados a la gastronomía, algunos con modernas propuestas para comer de manera sana y natural en poco tiempo, una demanda muy actual, como Vía Gourmet, Pizza al Cuadrado o El Hambre Mata, pero además existen opciones para todos los gustos: comida mexicana en Barriga Llena, comida casera de calidad típica de Madrid en Casa Perico, y mucho más. Hay nuevos bares como Acero 18, minimalista y vanguardista, o El 13 de triBall, con música, exposiciones sorprendentes y aroma ‘vintage’. Lugares dedicados al arte y la cultura como Espacio Valverde o Espacio Temporal. Y así, hasta 45 establecimientos que han abierto sus puertas en triBall durante este último año, conformando la zona comercial