Historia de la Filosofía, sin temor ni temblor - Fernando Savater

- Dice Erasmo que sólo los jóvenes a quienes les comen el coco con soflamas guerreras pueden creer que la guerra es una ocasión magnífica y heroica (también nuestro Quevedo hablo de la juventud robusta y engañada).

- Erasmo sostuvo que ls príncipes deben recordar que gobiernan a hombres libres y no a simple ganado al que se puede llevar con engaños al matadero para servir a sus propios intereses particulares.

- Lo que pasa es que hay gente que les asusta cuando se ve obligada a dudar de lo que antes creía y empezar a pensar por su cuenta... Esa gente necesita que todo el mundo piense igual que ellos para sentirse seguros. Cuando alguien disiente con una idea propia y sabe argumentarla, entonces se preguntan sin remedio: “Si éste piensa así, ¿por qué creo yo lo que creo?”. Y eso les pone muy nerviosos y agresivos.

- Contra los optimistas del progreso señala que todas las comodidades y sofisticaciones tienen su precio: lujo, vanidad, afán de riqueza, y esclavitud de muchos. Sobre todo, esa vida social más compleja introduce entre los humanos la semilla de la desigualdad.

- Pero no se trata de la búsqueda de un bienestar meramente egoísta, porque existe en cada uno de nosotros -¡por lo menos en los mejores momentos!- un sentimiento espontáneo de simpatía y benevolencia hacia nuestros semejantes, de modo que procurar hacer más grata la vida de los demás aumenta la satisfacción que sentimos. En cuanto a la virtud social por excelencia, la justicia, consiste en pretender lo mejor para la organización social de la que formamos parte y sin cuya cooperación nos será difícil o imposible la existencia.

- Algunas virtudes, dice Hume, son naturales, como el amor a los hijos o la piedad por los desdichados. Otras, en cambio, provienen de la necesidad de mantener el vínculo social , como la fidelidad al cumplimiento de las promesas o la obediencia a la autoridad. En todos los casos, lo que buscamos con la moral es disfrutar mejor las posibilidades personales y sociales de nuestra vida, nada más.

- Si la filosofía no tiene efectos prácticos, incluso revolucionarios, será solamente otra modalidad de “opio del pueblo” como la religión, que no sirve más que para adormecer a los ciudadanos y acostumbrarles a que se resignen a la injusticia social.