Tratado de ateología
Dios no está muerto, o si lo estaba, ahora se encuentra en la plenitud de su renacimiento, tanto en Occidente como en Oriente. De aquí la urgencia, según Michael Onfray, de un nuevo ateísmo, argumentado, sólido y militante; que se presente como una postura nueva y positiva respecto a la vida, la historia y el mundo. La ateología debe enunciar una crítica robusta contra los tres monoteísmos monoteísmos dominantes : el cristianismo, el judaísmo y el islam, porque según el autor, “se parecen y tienen en común el odio hacia la mujer, hacia la razón, hacia la ciencia, la inteligencia y la libertad del cuerpo y el pensamiento, debe presentar un rechazo a la existencia de lo trascendente y promover el interés por “nuestro único bien verdadero: la vida terrena”, el bienestar y la emancipación de los cuerpos y las mentes de mujeres y hombres. Algo sólo alcanzable a través de una “descristianización radical de la sociedad”.
El filósofo se opone a la postura defendida, entre otros, por George W. Bush : “No creo que el judeocristianismo se enfrente al islam, se parecen demasiado y entre elegir a Bush o elegir a Bin Laden, se puede optar por la vía del ateísmo”.
“El cristianismo siempre ha sido cómplice de muchas represiones, también en España, donde la Iglesia se quedó del lado del poder autoritario”
“Defiendo la Revolución de 1789, que aún se tiene que hacer y estamos viviendo una etapa de prerrevolución, ya que si en 1789 se iba contra la realeza, ahora iría dirigida contra el poder económico, porque el liberalismo propugna que el dinero es quien marca la ley”…“No soy partidario de destruir iglesias o quemar sacerdotes, sino que la batalla se debe plantear en el terreno intelectual y de las idea”.
Seguidor cercano de la filosofía de Nietzsche, no defiende como éste la idea de que Dios está muerto, sino que concluye que la idea de Dios, muy presente en la vida cotidiana, es una ficción inventada con efecto narcotizante para que el ser humano no busque respuestas.
FRAGMENTOS
- No desprecio a los creyentes no me parecen ni ridículos ni dignos de lástima, pero me parece desolador que prefieran las ficciones tranquilizadoras de los niños a las crueles certidumbres de los adultos. Prefieren la fe que calma a la razón que intranquiliza a un precio de un perpetuo infantilismo mental.
-… cuando a los hombres se les mete en la cabeza dar a luz un dios único, lo hacen a su imagen y semejanza, violento, celosos, vengativo, misógino, agresivo, tiránico, intolerante… En resumidas cuentas, esculpen su pulsión de muerte, el aspecto sombrío, y hacen de ello una máquina lanzada a toda velocidad sobre si mismos.
- Adán y Eva. Ese relato que en tiempos normales solo sirven para engrosar la colección de cuentos e historias sin pies ni cabeza, ha tenido consecuencias considerables en las civilizaciones. Odio a las mujeres y a la carne, culpa y deseo de arrepentimiento, búsqueda de una reparación imposible y sometimiento ala necesidad, fascinación por la muerte y pasión por el dolor.
- La selección de algunas palabras del decálogo basta para definir una ética. La no violencia, la paz, el amor, el perdón, la bondad y la tolerancia: todo un esquema que excluye la guerra, la violencia, los ejércitos, la pena de muerte, las luchas, las Cruzadas, la Inquisición, el colonialismo, la bomba atómica, el asesinato… No obstante, los seguidores de la Biblia han practicado todo esto durante siglos, sin vergüenza, en nombre incluso de su famoso libro sagrado.
- A la hora que se anima la última batalla –ya perdida- para defender los valores de las Luces contra las propuestas mágicas, es necesario promover la laicidad postcristiana, o sea, atea, militante y radicalmente opuesta a cualquier elección o toma de posición entre el judeo cristianismo occidental y el Islam que lo combate. Ni la Biblia ni el Corán. Entre los rabinos, sacerdotes, imanes, ayatolás y otros mulás, insto a anteponer al filósofo. Entre todas esas teorías abracadabrescas, prefiero recurrir a los pensamientos alternativos a la historiografía filosófica dominante: las personas con humor, los materialistas radicales, cínicos, hedonistas, ateos, sensualistas y voluptuosos. Pues ellos saben que sólo existe un mundo y que toda proyección de los mundos subyacentes lleva a la pérdida del uso y el beneficio del único que hay. Pecado realmente mortal…
El filósofo se opone a la postura defendida, entre otros, por George W. Bush : “No creo que el judeocristianismo se enfrente al islam, se parecen demasiado y entre elegir a Bush o elegir a Bin Laden, se puede optar por la vía del ateísmo”.
“El cristianismo siempre ha sido cómplice de muchas represiones, también en España, donde la Iglesia se quedó del lado del poder autoritario”
“Defiendo la Revolución de 1789, que aún se tiene que hacer y estamos viviendo una etapa de prerrevolución, ya que si en 1789 se iba contra la realeza, ahora iría dirigida contra el poder económico, porque el liberalismo propugna que el dinero es quien marca la ley”…“No soy partidario de destruir iglesias o quemar sacerdotes, sino que la batalla se debe plantear en el terreno intelectual y de las idea”.
Seguidor cercano de la filosofía de Nietzsche, no defiende como éste la idea de que Dios está muerto, sino que concluye que la idea de Dios, muy presente en la vida cotidiana, es una ficción inventada con efecto narcotizante para que el ser humano no busque respuestas.
FRAGMENTOS
- No desprecio a los creyentes no me parecen ni ridículos ni dignos de lástima, pero me parece desolador que prefieran las ficciones tranquilizadoras de los niños a las crueles certidumbres de los adultos. Prefieren la fe que calma a la razón que intranquiliza a un precio de un perpetuo infantilismo mental.
-… cuando a los hombres se les mete en la cabeza dar a luz un dios único, lo hacen a su imagen y semejanza, violento, celosos, vengativo, misógino, agresivo, tiránico, intolerante… En resumidas cuentas, esculpen su pulsión de muerte, el aspecto sombrío, y hacen de ello una máquina lanzada a toda velocidad sobre si mismos.
- Adán y Eva. Ese relato que en tiempos normales solo sirven para engrosar la colección de cuentos e historias sin pies ni cabeza, ha tenido consecuencias considerables en las civilizaciones. Odio a las mujeres y a la carne, culpa y deseo de arrepentimiento, búsqueda de una reparación imposible y sometimiento ala necesidad, fascinación por la muerte y pasión por el dolor.
- La selección de algunas palabras del decálogo basta para definir una ética. La no violencia, la paz, el amor, el perdón, la bondad y la tolerancia: todo un esquema que excluye la guerra, la violencia, los ejércitos, la pena de muerte, las luchas, las Cruzadas, la Inquisición, el colonialismo, la bomba atómica, el asesinato… No obstante, los seguidores de la Biblia han practicado todo esto durante siglos, sin vergüenza, en nombre incluso de su famoso libro sagrado.
- A la hora que se anima la última batalla –ya perdida- para defender los valores de las Luces contra las propuestas mágicas, es necesario promover la laicidad postcristiana, o sea, atea, militante y radicalmente opuesta a cualquier elección o toma de posición entre el judeo cristianismo occidental y el Islam que lo combate. Ni la Biblia ni el Corán. Entre los rabinos, sacerdotes, imanes, ayatolás y otros mulás, insto a anteponer al filósofo. Entre todas esas teorías abracadabrescas, prefiero recurrir a los pensamientos alternativos a la historiografía filosófica dominante: las personas con humor, los materialistas radicales, cínicos, hedonistas, ateos, sensualistas y voluptuosos. Pues ellos saben que sólo existe un mundo y que toda proyección de los mundos subyacentes lleva a la pérdida del uso y el beneficio del único que hay. Pecado realmente mortal…