Por cuenta propia – Rafael Chirbes
Qué mejor que terminar el año leyendo a Chirbes.
- … el lector de ficciones es alguien que encuentra en una escena leída un modelo ético, un modelo de conducta, la forma para la experiencia.
- Es horroroso el grado al que ha llegado la ceguera incluso de hombres jóvenes frente al sufrimiento de os indefensos; les falta el sentido para percibirlo. Se han vuelto demasiado débiles para una vida caballeresca y han perdido también hasta el simple decoro que prohíbe maltratar a los débiles. Al contrario, en ello incluso su gloria.
- Uno cree que muere por la patria y muere por los industriales.
- ¡ Sal de la fila para decirles dónde estás y cómo es aquello y que nunca más te dejarás usar para algo semejante ! Y tu allí con el rostro al que te condenaron en el último minuto, cuando la bestia espumajeante y subordinada que antes quizá fuera un ser humano como tú, se precipitó en la trinchera… ¡ sal de la fila !. No el hecho de que tuvieras que morir… no el hecho de que tuvieras que vivirlo, convierte, para el futuro, en pecado todo el sueño y toda la muerte en la cama. ¡ No vuestra muerte… sino vuestras vivencias quiero vengar en quienes os las impusieron !
- Si os sesenta dieron como fruto esos tipos siniestros que afirmaban que comían para vivir, los últimos ochenta han traído las teologías de la cocina y, con ellas, los apóstoles que predican la doctrina de que es mejor degustar que comer, mejor catar que beber y mejor ver y oler que probar, hoscos inquisidores que persiguen con ahínco cualquier forma de hartazgo.
- Contra los comisarios de la cocina, contra los savonarolas predicadores del minimalismo y de los monocromos en blanco, se revuelve Montalbán en nombre del principio fundamental que ha de regir cualquier proyecto humano: el derecho a la felicidad.
- … el lector de ficciones es alguien que encuentra en una escena leída un modelo ético, un modelo de conducta, la forma para la experiencia.
- Es horroroso el grado al que ha llegado la ceguera incluso de hombres jóvenes frente al sufrimiento de os indefensos; les falta el sentido para percibirlo. Se han vuelto demasiado débiles para una vida caballeresca y han perdido también hasta el simple decoro que prohíbe maltratar a los débiles. Al contrario, en ello incluso su gloria.
- Uno cree que muere por la patria y muere por los industriales.
- ¡ Sal de la fila para decirles dónde estás y cómo es aquello y que nunca más te dejarás usar para algo semejante ! Y tu allí con el rostro al que te condenaron en el último minuto, cuando la bestia espumajeante y subordinada que antes quizá fuera un ser humano como tú, se precipitó en la trinchera… ¡ sal de la fila !. No el hecho de que tuvieras que morir… no el hecho de que tuvieras que vivirlo, convierte, para el futuro, en pecado todo el sueño y toda la muerte en la cama. ¡ No vuestra muerte… sino vuestras vivencias quiero vengar en quienes os las impusieron !
- Si os sesenta dieron como fruto esos tipos siniestros que afirmaban que comían para vivir, los últimos ochenta han traído las teologías de la cocina y, con ellas, los apóstoles que predican la doctrina de que es mejor degustar que comer, mejor catar que beber y mejor ver y oler que probar, hoscos inquisidores que persiguen con ahínco cualquier forma de hartazgo.
- Contra los comisarios de la cocina, contra los savonarolas predicadores del minimalismo y de los monocromos en blanco, se revuelve Montalbán en nombre del principio fundamental que ha de regir cualquier proyecto humano: el derecho a la felicidad.