PAZ... PAZ .... P....A....Z
Señoras y señores:
Tomo la palabra impulsado por un deber de conciencia y solicito toda vuestra atención porque voy a decir cosas muy serias. Creo que ha llegado la hora de definir posiciones, de tomar partido en favor o en contra para que se extremen los campos y cada uno de nosotros conozca el lugar que ocupa. Es imperioso. Es urgente. Es inaplazable. Y espero firmemente que salgamos de aquí más seguros de nuestras certidumbres y sabiendo, de una vez por todas, dónde están y quienes son nuestros adversarios.
Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca para la paz. Constantemente nos aturden las orejas con la afirmación de que si queremos la paz mañana no tendremos más remedio que hacer la guerra hoy. No somos tan ingenuos para creer en una paz eterna y universal, pero si los seres humanos hemos sido capaces de crear, a lo largo de la historia, bellezas y maravillas que a todos nos dignifican y engrandecen, entonces es tiempo de meter manos a la más maravillosa y hermosa de todas las tareas: la incesante construcción de la paz. Pero que esa paz sea la paz de la dignidad y del respeto humano, no la paz de una sumisión y de una humillación que demasiadas veces vienen disfrazadas bajo la mascarilla de una falsa amistad protectora. Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón. Ya es hora de que el espíritu positivo de la humanidad que somos se dedique, de una vez, a sanar las innúmeras miserias del mundo. Esa es su vocación y su promesa, no la de pactar con supuestos o auténticos "ejes del mal"...
Juzguemos y encarcelemos a los culpables, dejemos de analizar lo inanalizable, no perdamos ni un minuto más en esforzarnos por hablar sobre temas que desconocemos, no escuchemos más a aquellos que desde sus intereses encuentran excusas para la guerra, pasemos rápidamente las páginas de aquellos que dicen escriben sobre las causas y las razones, arrinconemos al los que les pasasn inadvertidos los inocentes, despreciemos al que, desde su confortable hogar, vuelva a repetir que todo esto es necesario para alcanzar la paz. ¿Qué os podría decir sobre aquél que difama, insulta y desprecia al contrincante cuando este se ha pintado en la frente la palabra PAZ y ha salido a la calle a gritarlo?, ¿es que acaso se nos ha olvidado su significado?... PAZ... PAZ .... P....A....Z
(En memoria de Saramago)
Tomo la palabra impulsado por un deber de conciencia y solicito toda vuestra atención porque voy a decir cosas muy serias. Creo que ha llegado la hora de definir posiciones, de tomar partido en favor o en contra para que se extremen los campos y cada uno de nosotros conozca el lugar que ocupa. Es imperioso. Es urgente. Es inaplazable. Y espero firmemente que salgamos de aquí más seguros de nuestras certidumbres y sabiendo, de una vez por todas, dónde están y quienes son nuestros adversarios.
Hasta ahora la humanidad ha sido siempre educada para la guerra, nunca para la paz. Constantemente nos aturden las orejas con la afirmación de que si queremos la paz mañana no tendremos más remedio que hacer la guerra hoy. No somos tan ingenuos para creer en una paz eterna y universal, pero si los seres humanos hemos sido capaces de crear, a lo largo de la historia, bellezas y maravillas que a todos nos dignifican y engrandecen, entonces es tiempo de meter manos a la más maravillosa y hermosa de todas las tareas: la incesante construcción de la paz. Pero que esa paz sea la paz de la dignidad y del respeto humano, no la paz de una sumisión y de una humillación que demasiadas veces vienen disfrazadas bajo la mascarilla de una falsa amistad protectora. Ya es hora de que las razones de la fuerza dejen de prevalecer sobre la fuerza de la razón. Ya es hora de que el espíritu positivo de la humanidad que somos se dedique, de una vez, a sanar las innúmeras miserias del mundo. Esa es su vocación y su promesa, no la de pactar con supuestos o auténticos "ejes del mal"...
Juzguemos y encarcelemos a los culpables, dejemos de analizar lo inanalizable, no perdamos ni un minuto más en esforzarnos por hablar sobre temas que desconocemos, no escuchemos más a aquellos que desde sus intereses encuentran excusas para la guerra, pasemos rápidamente las páginas de aquellos que dicen escriben sobre las causas y las razones, arrinconemos al los que les pasasn inadvertidos los inocentes, despreciemos al que, desde su confortable hogar, vuelva a repetir que todo esto es necesario para alcanzar la paz. ¿Qué os podría decir sobre aquél que difama, insulta y desprecia al contrincante cuando este se ha pintado en la frente la palabra PAZ y ha salido a la calle a gritarlo?, ¿es que acaso se nos ha olvidado su significado?... PAZ... PAZ .... P....A....Z
(En memoria de Saramago)
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