La dictadura de la vulgaridad
La vulgaridad, la ignorancia y la soberbia se ha apoderado del mundo. Reconozcamos la victoria de la mediocridad sobre la excelencia. Ninguna epoca se ha rendido tan facilmente como la nuestra a ese espejismo de igualdad con que la ramploneria halaga los oidos de los simples. La incultura y la ignorancia ha tomado como en un golpe de estado la vida civil. A consecuencia de ellos vivimos una inversion de valore, lo alto es bajo, lo bajo es alto y los mejores han sido amordazados para que no denuncien con su severidad este carnaval perpetuo. Hoy el solecismo es mas prestigioso que la concordancia y los barbarismos se extienden con mas facilidad que los terminos autoctonos. La inversion de valores es tan radical en nuestros dias que una persona que maltrata el idioma diciendo "espanoles y espanolas" o "presidenta" pasa por ser un democrata cuando en realidad es un dictador. Un dictador que, como todos los satrapas, se hace pasar a si mismo como un heraldo de la igualdad. Negarse a ir por los estramboticos caminos que marcan los locutores, tertulianos, los lideres de opinion, los politicos, los cocineros, los sastres, los periodistas, los atletas y los supuestos intelectuales debe de ser una obligacion para los verdaderos democratas, para los ciudadanos comprometidos con la cosa politica. La rebelion gramatical es la unica revolucion que nos queda. Hoy aquella heroica resistencia contra el fascismo consiste en negarse a hablar como los animadores de los programas de variedades, consiste en evitar expresiones que imponen los politicos y las series de television mas populares, y en no repetir jamas los lemas ideados por las agencias de publicidad. Hay que resistir frente a esa dictadura de la vulgaridad que nos iguala a todos por abajo, que nos obliga a expresarnos mal y por lo tanto a pensar con dificultad. La exigencia de usar bien la lengua no es una excentricidad, sino un verdadero compromiso politico con la democracia y con los ciudadanos. Defender un buen uso de la lengua es una actitud critica, una defensa de personas frente al poder de las corporaciones economicas, una verdadera actitud republicana.