Socialismo utópico... en la granja

Muchos escritores me acusaron dede traidor al comunismo, pretendiendo ignorar que yo había vivido aquella entrega, pero también, la desilusión de ver como es stalinismo había corrompido los principios que el movimiento quería enaltecer. Y algunos de estos comunistas de salón a los que los franceses llaman "la guache caviar", alejándose del peligro, se manifestaron detrás de sus escritorios en cómodas oficinas de Europa, en innoble cobarde retaguardia. Y otros, habiendo estado de paseo por el comunismo, se han convertido finalmente en empresarios de la literatura.
Sin embargo, se mantuvieron callados ante las atrocidades cometidas por el régimen soviético, torturas y asesinatos que, como suele suceder, se perpetraron en nombre de grandes palabras en favor de la humanidad. Camus tenía razón al decir que "siempre hay un filósofo para la falta de valor". Ellos guardaron silencio cuando pudieron y debieron decir cosas sin temor a disentir, lo que legítimo en reuniones pero indefendible en hechos que hacen al honor y a los valores por los que muchos, de manera horrenda y despiadada, perdieron su vida. No hay dictaduras malas y dictaduras buenas, todas son igualmente abominables, como tampoco hay torturas atroces y torturas beneficiosas. Y la lucha contra el capitalismo no debería haberles impedido el repudio de los actos que atentaban contra la dignidad de la criatura humana, cualquiera haya sido el hombre de la ideología que pretendía justificarlos.

¡Qué diferente hubiera sido la situación si el "socialismo utópico" no hubiera sido destruido por el "socialismo científico" de Marx¡

Camaradas, espero que todos los animales presentes se darán cuenta y apreciaran el sacrificio que ha hecho el camarada Napoleón al cargar con este trabajo adicional. ¡No creáis camaradas que ser jefe es un placer! Por el contrario, es una Honda y pesada responsabilidad. Nadie cree más firmemente que el camarada Napoleón en el principio de que todos los animales son iguales. Estaría muy contentos de dejaros tomar vuestras propias determinaciones. Pero algunas veces podríais adoptar decisiones equivocadas, camaradas. ¿Y dónde estaríamos entonces nosotros?