Transformar el mundo

Si somos una democracia, ¿qué vamos a hacer con los evidentes elementos de plutocracia, oligarquía y creciente teocracia que nos gobierna? ¿Cómo abordamos las catástrofes creadas por nosotros mismos? Tan tremendo es nuestro malestar que nadie puede abarcarlo en solitario. Una contracultura institucionalizada condena la individualidad como algo arcaico y menosprecia los valores intelectuales. Las luces astrales y shelleyanas no van a transformar la estructura de la naturaleza. Las manzanas serán siempre manzanas, u sea quien sea el labrador será lo que el labrador ha sido siempre. A pesar de todo, lo astral y lo shelleyano habrá transformado el mundo. El cinismo abunda. La realidad se vuelve virtual, los libros malos desplazan a los buenos, leer es un arte que agoniza. ¿Qué importa? Aquellos que sigan leyendo en profundidad -un residuo universal en todas las generaciones y en todas las tierras- conservarán lo que lleguen a poseer de memoria. Mediante esta reflexión no me propongo ningún idealismo literario, sino tan sólo una observación empírica.