We Can Be Heroes… Just For One Day

A las 12:00 h. del 13 de julio de 1985 se dio inicio al espectáculo llamado Live Aid en el estadio Wembley de Londres: un megaconcierto promovido por el cantante Bob Geldof y cuyo objetivo fue recaudar fondos para enviar ayuda humanitaria a Etiopía. Este artículo debería tratar sobre música, pero cuando empecé a escribirlo me permití darle otro enfoque, utilizando de la música una de sus más importantes cualidades: hacer aflorar en las personas ciertos sentimientos.

Ese día hacía mucho calor en Londres, y aún haría mucho más gracias a las magníficas actuaciones que se fueron sucediendo por parte de Status Quo, Style Council, Boomtown Rats, Ultravox, Spandau Ballet, Elvis Costello, Nik Kershaw, Sade, Sting, Phil Collins, Bryan Ferry, Paul Young, U2, Dire Straits, Queen… Pero después de más de cinco horas de concierto, destacó una actuación muy especial: la de David Bowie, que dejó una gran marca en mi vida no por lo fantástico del músico, que lo es, ni por sus interpretaciones de “Rebel Rebel” o “Modern Love”, que lo fueron… El cantante finalizó su actuación con uno de sus temas más carismáticos, “Heroes”. Una canción que termina diciendo:

We’re nothing,
and nothing will help us
Maybe we’re lying,
then you better not stay
But we could be safer,
just for one day
We can be Heroes
just for one day

No somos nada,
y nada nos ayudará
Puede que estemos mintiendo,
entonces será mejor que no te quedes
Pero nosotros podríamos estar a salvo,
sólo por un día.
Podemos ser Héroes
sólo por un día


En ese momento Bowie tomó la iniciativa de reducir la duración de su actuación con la intención de mostrarnos al público (y al medio mundo que estaba viendo el concierto por televisión) un dramático vídeo realizado por la cadena CBC. Sabíamos el por qué y el para qué del concierto, pero creo que muchos de los que estábamos allí no fuimos del todo conscientes hasta ese momento.

Hasta aquí este artículo iba sobre música.

Después de una gran sequía producida entre 1983 y 1985 en la región árida del norte de Etiopía, se produjo lo que se denominó entonces “el infierno de la tierra”: la falta de alimentos y la escasez de agua provocaron una muerte masiva de población por culpa del hambre que reinaba. En tan sólo un año murieron más de un millón de personas, la gran mayoría niños.

Han pasado 23 años y Etiopía no consigue levantar cabeza. De sus casi 80 millones de habitantes(es el segundo país más poblado de África), 15 millones están amenazados por el hambre; el 42% de la población está desnutrida; mueren al año 200 niños de cada 1.000 menores de 5 años; y la esperanza de vida de los que sobreviven es tan sólo de 44 años.

El grupo de los 20 países más pobres del mundo está formado en su totalidad por naciones del continente africano. En los datos del Programa de la ONU sobre Desarrollo Humano(PNUD) se señala a Etiopía como el séptimo país más pobre del planeta, y por delante de Mozambique, Malí, Burkina Faso, Burundi, Níger o Sierra Leona, que ocupa el último lugar de la triste lista que indica el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y que utilizan los organismos internacionales como parámetro de síntesis del nivel de vida.

Live Aid llamaba a la población a tomar medidas destinadas a ayudar a las víctimas de la hambruna que asolaba África. Recaudó más de cien millones de dólares, pero, veinte años después, la pobreza, la hambruna y las enfermedades siguen siendo una enorme lacra para África. La gente ha demostrado lo importante que esto es para ellos; ya es hora de que los gobiernos también actúen.

Bob Geldof, el promotor del megaconcierto organizado en 1985, volvió a repetir la iniciativa veinte años después (entre 1985 y el 2005, la fundación Band Aid Trust invirtió 144 millones de dólares en ayudas contra el hambre en África) organizando otra serie de conciertos que servirían como banderazo de salida a la campaña Live 8 – Make Promises Happen (www.live8live.com), que hace una llamada a los líderes de los países más ricos del mundo para que actúen duplicando la ayuda, condonando totalmente la deuda e impartiendo justicia comercial para África para, así, poder cambiar el futuro de millones de hombres, mujeres y niños.

Geldof se ha convertido en un auténtico embajador que representa a todos los países pobres frente a los países ricos. A este tipo de iniciativas se unió otro carismático músico, Bono, cantante de U2, que en 2005 puso en marcha la Campaña ONE – To Make Poverty History (www.one.org) y que hoy, junto con Geldof, participa en múltiples reuniones y actos con los principales líderes del mundo. Difícil tarea tienen estos músicos, la de buscar una mínima sensibilización en dichos líderes.

En muchos de los conciertos de la banda, Bono realiza un conmovedor discurso que se puede resumir en la siguiente frase: “La gente dice que tú no puedes cambiar el mundo, y es verdad. Yo no puedo, tú tampoco, pero si actuamos todos como uno, lo lograremos. No necesitamos tu dinero, necesitamos tu voz”. A continuación interpretan el tema que da nombre a la campaña, “One”.

Is it getting better, or do you feel the same?
Will it make it easier on you, now
you got someone to blame?
You say one love, one life, when
it’s one need in the night.
One love, we get to share it
Leaves you baby if you don’t care for it.

¿Te sientes mejor, o te sientes igual?
¿Te será más fácil, ahora que tienes
a alguien para echarle la culpa?
Tú dices un amor, una vida, cuando
es lo que uno necesita en la noche.
Un amor, que llegamos a compartir
Que te deja pequeña, si no lo cuidas.


Termino recordando dos frases célebres: una, del escritor Oscar Wilde, “El arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”, y otra del filósofo Artur Schopenhauer: “Con la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad”.

http://www.live8live.com/

http://www.one.org/