Cultura y espectáculo

Cultura no es sólo la suma de las diversas actividades, sino un un estilo de vida, una manera de ser en la que las formas importan tanto como el contenido. El conocimiento tiene que ver con la evolución de las ciencias y de la técnica, y la cultura es algo anterior al conocimiento, una propensión del espíritu, una sensibilidad y un cultivo de la forma que da sentido y orientación a los conocimientos.

La diferencia esencial entre aquella cultura del pasado y el entretenimiento de hoy es que los productos de aquella pretendían trascender el tiempo presente, durar, seguir vivos en las generaciones futuras, en tanto que los productos de este son fabricados para ser consumidos al instante y desaparecer, como los bizcochos. Tostoi, Thomas Mann, todavía Joyce y Faulkner, escribían libros que pretendían derrotar a la muerte, sobrevivir a los autores en los tiempos futuros. Las telenovelas brasileñas y las películas de Bollywood, como los conciertos de Shakira, no pretenden durar más tiempo de su presentación, y desaparecer para dejar espacio a otros productos igualmente exitosos y efímeros. La cultura es diversión y lo que no es divertido no es cultura.

Para esta nueva cultura son esenciales la producción industrial masiva y el éxito comercial. La distinción entre precio y valor se ha eclipsado y ambas cosas son ahora una sola, en la que el primero ha absorbido y anulado al segundo. Lo que tiene éxito y se vende es bueno y lo que fracasa y no conquista al público es malo. El único valor es el comercial. La desaparición de la vieja cultura implica la desaparición del viejo concepto de valor. El único valor existente ahora es el que fija el mercado.