Votar es nuestra responsabilidad

La teoría política y económica moderna predecía que los resultados de los procesos electorales donde cada persona tiene un voto reflejarían los puntos de vista del ciudadano medio, no el de las élites. Más concretamente, la teoría estándar, que se basa en unos individuos con una preferencias bien definidas y que votan en su propio interés, predice que el resultado de una elecciones democráticas reflejaría el punto de vista del votante "mediano". En el caso del gasto público, por ejemplo, la teoría dice que la mitad de los votantes querrían que hubiese más gasto y la otra mitad querría que hubiese menos. Pero las urnas revelas constantemente que existen grandes discrepancias entre lo que quiere la mayoría de los votantes y lo que depara el sistema político.

Votar es nuestra responsabilidad. Ese tipo de virtud ciudadana no debería darse por descontado. Pero si arraiga la convicción de que el sistema político está amañado, que es injusto, los individuos se sentirán liberados de las obligaciones de es virtud ciudadana. Cuando se deroga el contrato social, cuando fracasa la confianza entre un gobierno y sus ciudadanos, lo que viene a continuación es la desilusión, la falta de compromiso o peores cosas.
La ironía es que aquellos que aspiran a manipular el sistema político para sus propios fines ven con buenos ojos ese resultado. Quienes acuden a votar sol quienes consideran que el sistema político funciona, o que por lo menos funciona para ellos. Así pues, si el sistema político funciona sistemáticamente a favor de estos, son ellos los que sienten el impulso de dedicarse a la política, e inevitablemente el sistema presta un mejor servicio a aquellos que hacer oír sus voces.